«Consumir preferentemente antes de» y «fecha de caducidad» no son lo mismo
Una fecha te avisa de un riesgo; la otra, de que el alimento puede perder algo de sabor. Distinguirlas protege tu salud y tu bolsillo.
Abres la despensa, coges un paquete de galletas y ves que la fecha pasó hace dos semanas. ¿A la basura? Probablemente no haga falta. Abres la nevera, coges una bandeja de pollo con la fecha de ayer. Aquí la respuesta es otra: no debe comerse.

La diferencia está en unas palabras de la etiqueta que solemos leer deprisa.
Fecha de caducidad: una cuestión de seguridad
La fecha de caducidad aparece en alimentos muy perecederos, como la carne y el pescado frescos. Indica hasta cuándo pueden consumirse de forma segura. Pasado ese día, el alimento puede suponer un riesgo para la salud, aunque su aspecto y su olor parezcan normales.
Por eso la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) es tajante: no se debe consumir ningún alimento una vez superada su fecha de caducidad.
«La fecha de caducidad habla de seguridad. La de consumo preferente, de calidad.»
La regla para no confundirlas
Consumo preferente: una cuestión de calidad
La fecha de consumo preferente indica hasta cuándo el alimento conserva la calidad prevista: su sabor, su textura, su aroma. Pasado ese día sigue siendo seguro, aunque puede haber perdido parte de esas cualidades.
La llevan productos como el arroz, la pasta, las legumbres, la harina, las galletas, las conservas, el aceite, la miel o los congelados. Un paquete de pasta con unas semanas de más no te hará daño; como mucho, quedará algo menos sabroso.
Dos condiciones que no conviene olvidar
La primera: que un alimento siga siendo seguro después de su fecha de consumo preferente depende de que se haya conservado bien. Respeta siempre las instrucciones de la etiqueta y desconfía de los envases hinchados, abollados o dañados.
La segunda: el envase abierto. Una vez abierto, manda lo que indique la etiqueta para después de la apertura, como «una vez abierto, consumir en tres días», y no la fecha impresa.
Un gesto para tirar menos comida
Si ves que no vas a gastar a tiempo un alimento con fecha de caducidad, congélalo antes de que llegue ese día: es una de las recomendaciones de la AESAN para alargar su conservación. Y, al guardar la compra, coloca lo nuevo detrás de lo que ya tenías para que lo más antiguo se gaste primero.
Leer bien dos palabras de la etiqueta es uno de los gestos más sencillos para comer seguro y desperdiciar menos.
