Cómo hacer que un ramo de flores dure el doble
Con unos gestos sencillos al llegar a casa y un poco de cuidado diario, las flores cortadas pueden lucir muchos más días.
Un ramo bonito alegra el día en que llega y la casa durante los siguientes. El problema es que, muchas veces, a los tres o cuatro días ya empieza a decaer. Y casi nunca es culpa de las flores, sino de lo que pasa en los primeros minutos.

Con unos cuantos gestos sencillos, las flores cortadas pueden lucir bastantes días más.
1. Corta los tallos en cuanto llegues
Durante el transporte, el extremo de los tallos se seca y deja de absorber agua. Córtalos unos dos o tres centímetros, en diagonal y con un cuchillo o unas tijeras bien afilados para no aplastarlos. El corte en bisel deja más superficie para beber.
2. Quita las hojas que tocan el agua
Las hojas sumergidas se pudren enseguida y llenan el agua de bacterias, que acaban obstruyendo los tallos. Retira todas las que queden por debajo del nivel del agua.
3. Un jarrón limpio de verdad
Un jarrón que parece limpio puede guardar restos del ramo anterior. Lávalo con agua caliente y jabón, y acláralo bien, antes de usarlo.
«Las flores rara vez mueren de sed: mueren de agua sucia.»
Para recordar
4. Usa el sobre de conservante
El sobrecito que suele acompañar al ramo no es un adorno: aporta alimento a las flores y frena las bacterias del agua. Disuélvelo siguiendo sus indicaciones. Si no tienes, cambia el agua más a menudo.
5. Cambia el agua cada dos días
Y cada vez que la cambies, recorta de nuevo un poco los tallos. Es el gesto que más días de vida añade.
6. Elige bien el sitio
Lejos del sol directo, de los radiadores y de las corrientes de aire. Y, aunque quede bonito, no junto al frutero: algunas frutas, como las manzanas o los plátanos maduros, desprenden etileno, un gas que acelera el marchitamiento de muchas flores.
Un último truco
Retira las flores que se vayan estropeando antes que las demás, para que no contagien al resto. Y si a mitad de semana el ramo ha perdido volumen, reházlo en un jarrón más pequeño: con menos flores, pero bien colocadas, seguirá luciendo como el primer día.
